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Los medicamentos bioequivalentes tienen el mismo efecto y seguridad que el de marca (innovador), porque demuestran bioequivalencia ante la autoridad sanitaria. En la práctica, permiten tratarte igual y pagar menos. En Chile, el ISP certifica esta equivalencia y fomenta su intercambiabilidad clínica.
Un bioequivalente es un medicamento que demuestra —mediante estudios farmacocinéticos (AUC, Cmax) o bioexenciones— que se comporta igual en tu organismo que el producto de referencia. Por eso garantiza la misma eficacia y seguridad y se puede intercambiar.
“La bioequivalencia es, en esencia, la confirmación de que dos preparaciones con el mismo principio activo alcanzan el torrente sanguíneo de manera equivalente en cuanto a velocidad y cantidad… Cuando se establece, ambos medicamentos son intercambiables clínicamente.” — Profesor Javier Morales Montecinos de la Universidad de Chile.
La respuesta es simple: sí. Si eliges un bioequivalente certificado, puedes estar tranquilo de que funciona igual que el original: entrega el mismo principio activo en igual cantidad y velocidad al torrente sanguíneo. Lo exige la ciencia y lo regulan organismos como el ISP, la FDA y la EMA.
Además, suele costar menos. La evidencia internacional muestra ahorros significativos cuando entra competencia genérica. En EE. UU., por ejemplo, los genéricos y biosimilares generan centenas de miles de millones en ahorros cada año, y la FDA documenta que más competencia baja los precios. En Chile, estudios académicos y del ISP han observado reducciones de precio en varios principios activos tras la política de bioequivalencia (aunque el efecto varía según el mercado).
“El porcentaje de brecha presentado es solo referencial y tiene fines meramente ilustrativos. Este valor corresponde a una comparación realizada en el mercado con fecha 02/02/2023”
*Tip práctico: si tu tratamiento es crónico, pasarte a un bioequivalente certificado puede representar ahorros sostenidos mes a mes sin sacrificar resultados clínicos. Siempre consulta al profesional de salud antes de cambiar a un bioequivalente.
En Chile, busca el isólogo amarillo con la letra “B” en el envase: identifica que el medicamento es bioequivalente certificado por el ISP. Puedes pedirlo por principio activo (Denominación Común Internacional) sin perder calidad terapéutica. Pasos concretos:
Nota de prudencia: Algunos medicamentos de margen terapéutico estrecho o formulaciones de liberación modificada requieren criterios y seguimiento más precisos. En esos casos, no cambies a un bioequivalente sin conversar con tu médico.
Porque los bioequivalentes resuelven la necesidad real de tratarse bien gastando menos: mantienen efectividad y seguridad, están certificados y, al abrir la competencia, logran precios más bajos. Esto alivia el bolsillo, especialmente en tratamientos crónicos.
Acércate a tu equipo de salud y solicita la alternativa bioequivalente. Si eres asegurado de Vida Cámara, revisa tus beneficios vigentes y nuestros canales de atención para comparar opciones y planificar tu ahorro sin descuidar tu tratamiento.
“La información contenida en esta nota tiene una finalidad meramente informativa y en ningún caso son constitutivos de oferta o cobertura en seguros”.