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La lactancia materna es reconocida mundialmente como la forma más eficaz de garantizar la salud y el desarrollo de niños y niñas. Más allá de ser un alimento, es un fluido bioactivo y cambiante, capaz de adaptarse a las necesidades nutricionales e inmunológicas del lactante, aportando beneficios que se extienden a la madre y a la sociedad.
Y es que en 2019, Chile promulgó la Ley Nº 21.155, reconociendo el derecho al amamantamiento libre en cualquier lugar, sin condiciones ni restricciones. Esta normativa también obliga a los empleadores a entregar facilidades para que las madres puedan extraer y almacenar su leche en el trabajo, fortaleciendo la protección de este derecho fundamental .
La leche materna: alimento ideal y protector
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la leche materna es segura, limpia y contiene anticuerpos que protegen de múltiples enfermedades infantiles.
Durante los primeros meses de vida, aporta toda la energía y nutrientes que el bebé necesita, y sigue siendo fundamental hasta los dos años, cubriendo hasta un tercio de sus necesidades nutricionales.
El Ministerio de Salud de Chile (Minsal) la define como un fluido bioactivo que reduce el riesgo de infecciones, acelera la maduración de órganos y fortalece el sistema inmunológico. Esta propiedad es especialmente relevante en países en desarrollo, donde la morbimortalidad infantil por enfermedades infecciosas sigue siendo alta.
Beneficios para la madre:
Disminución del sangrado postparto
Facilita la recuperación del peso pregestacional
Disminuye el riesgo de cáncer de mama y ovario
Disminuye el riesgo de depresión postparto
Favorece la economía familiar
Favorece el apega y el vínculo madre-hijo
Funciona como contraceptivo si se cumple lactancia exclusiva sin retorno de sangrado
Influencia positivamente el autoestima
Beneficios para la sociedad y el medio ambiente
Menor basura y contaminación
Disminuye los gastos en salud
Beneficios para el hijo o hija:
Protege al recién nacido de enfermedades infectocontagiosas (gastrointestinales y respiratorias)
Menor prevalencia de obesidad y enfermedades crónicas en la adultez
Disminuye el riesgo de presentar caries
Disminuye el riesgo de presentar diarrea
Mejor desarrollo psicomotor y cognitivo
Menor riesgo de mala oclusión dental y respiración bucal
Mejor digestión y menos cólicos
Disminuye el riesgo de alergias alimentarias, dermatitis atópica y asma
Mejora la calidad del sueño
No requiere consumo de agua ni electricidad
Según el Ministerio de Salud, los niños amamantados muestran mejor desempeño en pruebas de inteligencia, menor riesgo de obesidad y diabetes en la vida adulta. Además, presentan un desarrollo psicomotor superior y mayor agudeza visual.
De hecho, en beneficio de las madres, la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) indica que amamantar reduce en un 32% el riesgo de diabetes tipo 2, en un 26% el cáncer de mama y en un 37% el cáncer de ovario.
Un fluido vivo que se adapta
La evidencia científica confirma que la leche materna no es estática: cambia su composición según la hora del día, la etapa de crecimiento del niño y hasta dentro de una misma mamada.
Desde la Pontificia Universidad Católica, explican que la grasa aumenta después del mediodía y que la leche del final de la toma es más concentrada en nutrientes. Este dinamismo asegura que el bebé reciba lo que necesita en cada momento.
La producción y eyección de la leche dependen de dos hormonas clave:
1) Prolactina: aumenta con la succión y se secreta principalmente de noche.
2) Oxitocina: facilita la salida de la leche y puede activarse incluso con estímulos como el llanto del bebé o el contacto visual .
Este alimento se consume de mejor manera siempre y cuando cuente con un buen acople. Esto se logra siguiendo las siguientes indicaciones:
La madre y el niño deben estar cómodos
El niño debe estar con el cuerpo alineado (oreja-hombro-cadera)
El niño va al pecho, no el pecho al niño: se debe tomar al niño con la palma apoyada en la espalda o nuca con el pezón a la altura de la nariz
Estimular al niño que abra la boca con la punta del pezón
Cuando el niño abra la boca, hay que acercarlo suavemente al pecho
Los labios del niño deben quedar evertidos (como una boca de pez)
El mentón debe quedar pegado al pecho y la nariz puede quedar tocando el pecho o liberada (esto va a depender del tamaño de la mama)
La areola se debe ver lo menos posible, sobre todo por el lado del mentón del niño
Para asegurarse de que el acople está dispuesto de manera correcta, la nariz y el mentón del niño deben estar pegados al pecho de la madre, con su boca bien abierta y los labios evertidos, observándose más areola por encima de la boca del niño que por debajo.
Complicaciones
En los primeros días de lactancia es común sentir algunas molestias, sobre todo al comenzar la succión. Sin embargo, el dolor persistente al amamantar es una señal de que existe un problema que debe atenderse.
Resolver las dificultades de manera temprana es fundamental, ya que pueden afectar la instauración y continuidad de la lactancia materna. La mayoría de estos inconvenientes se corrigen con un buen acople al pecho y asegurando un vaciamiento adecuado de la mama, siempre con la orientación de un profesional especializado en lactancia.
Dentro de las complicaciones más comunes se encuentran:
Grietas superficiales: heridas que aparecen en la superficie del pezón producidas por problemas de acople, mordidas o mal uso del extractor de leche.
Para manejar esta dolencia, es clave corregir la posición de amamantamiento y facilitar la succión que permitan mejor control de la cabeza del bebé, y favorecer la cicatrización evitando la humedad y el uso de absorbentes desechables y cremas cicatrizantes.Grietas profundas: heridas abiertas con afectación de la dermis. En estos casos, se recomienda suspender la lactancia directa por 2 o 3 días, no usar sostén -o priorizar los de algodón- y lavar la mama con agua y jabón de pH neutro entre 2 a 3 veces al día.
Obstrucción mamaria: retención de leche en un área determinada de la mama debido a la obstrucción de un conducto mamario, observándose un bulto duro y doloroso.
Se recomienda realizar masajes con movimientos circulares con el pulgar para luego desplazar el dedo hasta el pezón, además de descongestionar la areola extrayendo leche antes de amamantar.
Mastitis: cuadro clínico caracterizado por el malestar general, fiebre hasta los 38ºC, calosfríos (similar a una gripe) y una zona del pecho dura y redondeada, muy caliente y roja. Se recomienda continuar amamantando desde la mama afectada, pero extrayendo un poco de leche para descongestionar la areola, aumentar la frecuencia de lactancia y asegurar el vaciamiento completo de la mama.
Además, es ideal amamantar en posiciones que eviten presión sobre la zona afectada y guardar reposo de 24 a 48 horas.
Absceso mamario: es la principal complicación de una mastitis tratada tardía o inadecuadamente. La mama presenta una zona dura con la piel muy roja, tensa y brillante. Es frecuente que ya no haya fiebre ni malestar general, sin embargo, el dolor es mayor. Se requiere manejo quirúrgico para drenar el contenido del absceso.
Congestión mamaria: se produce a partir de un aumento de la vascularización de la mama y de la producción de leche debido a un vaciamiento inadecuado o poco frecuente de la mama. Esto puede verse 24 a 48 horas postparto, mientras que las mamas se perciben calientes, con aumento de tamaño y algo endurecidas.
Esto debe manejarse con lactancia a libre demanda, además de aplicar frío después de cada toma y aplicar la técnica de presión inversa suavizante, que consiste en aplicar presión con los dedos, redondeando el pezón hacia la espalda durante 3 minutos, previo a cada toma para facilitar el acople.
Perlas de leche: se produce un punto blanco, pequeño y brillante, que crece cuando el niño mama para luego disminuir de tamaño, teniendo como causa un trauma o bien, alguna bacteria. Se recomienda acudir a algún especialista en lactancia para que determine la causa del problema.
La lactancia materna es mucho más que nutrición: es inmunidad, desarrollo cognitivo, vínculo afectivo y prevención de enfermedades para madre e hijo. Además, representa un ahorro económico y social al reducir hospitalizaciones y tratamientos.
En Vida Cámara creemos que apoyar la lactancia es invertir en salud y bienestar desde el inicio de la vida. Promoverla y protegerla es clave para construir un futuro más saludable y equitativo.
La presente información tiene por objeto exclusivo la entrega de recomendaciones generales y sugerencias de carácter informativo. No constituye asesoría vinculante ni representa, en circunstancia alguna, cobertura de seguros.
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